Princesa Mako

Las leyes imperiales de Japón pueden condenar a la familia real luego de la boda de la princesa Mako

Después de cuatro años finalmente se casó con su amor de la universidad.
martes, 26 de octubre de 2021 · 19:18

Este martes fue la boda de la princesa Mako, la sobrina del emperador Naruhito. Se casó con Kei Komuro en una ceremonia tranquila, saltándose los ritos formales y tradicionales que suelen acompañar a las bodas reales japonesas. 

La unión marcó oficialmente la salida formal de Mako de la familia imperial japonesa, donde las princesas que se casan con plebeyos pierden su estatus real y se convierten en ciudadanas normales de inmediato, como lo establece la Ley de la Casa Imperial, un estatuto de la ley japonesa creada en 1947.

Boda de Mako y Komuro 

Según la profesora de historia en la Universidad de Cornell, Kristin Roebuck, la Ley de la Casa Imperial en Japón, a diferencia de las leyes que gobiernan a la población en general, puede condenar a la familia real por esta unión que compromete el linaje. 

Con el matrimonio de la ex princesa Mako, la población de la familia real de Japón se reduce a un mínimo histórico... Hisahito, el único progenitor posible de futuros herederos varones. Si Hisahito no tiene hijos, la línea imperial morirá con él. 

Hisahito

En 2017, se anunció que la princesa Mako y Komuro estaban comprometidos para unirse en matrimonio, y si bien la ceremonia original estaba programada para 2018, se retrasó tres años debido a una disputa financiera con respecto a la madre del novio y su ex prometido, quien supuestamente ayudó a financiar la educación de Komuro. 

La controversia hizo que tanto la familia real como el público japonés se mostraran escépticos sobre la boda y , en los últimos años, la princesa Mako y Komuro se han enfrentado a cuestionamientos en los medios de comunicación. 

Rechazo a la decisión de la princesa

A principios de este mes, los funcionarios del palacio dijeron que la princesa fue diagnosticada con un complejo trastorno de estrés postraumático en medio de toda la cobertura periodística antes de la boda.

Tradicionalmente, cuando las mujeres reales pierden su estatus real al casarse con un plebeyo, el gobierno japonés dona 150 millones de yenes, que equivale a unos 1.3 millones de dólares, para ayudar a adaptarse a su nueva vida, pero la princesa decidió renunciar al pago.

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